Descripción
En la conversación con el vaticanista Andrea Tornielli, Francisco explica a través de recuerdos de juventud y episodios relacionados con su experiencia como pastor las razones de un Año Santo extraordinario que ha deseado intensamente. Sin ignorar las cuestiones éticas y teológicas, rebate que la Iglesia no puede cerrar la puerta a nadie; por el contrario, su tarea es adentrarse en las conciencias para abrir rendijas a la hora de asumir responsabilidad y alejar el mal realizado.


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